Me formé como mediadora en 2012 y desde entonces no he cesado en prepararme y actualizarme a fin de ofrecer las mejores competencias y herramientas a quienes se acercan a mi espacio de diálogo.

Competencias multidisciplinares me avalan, desde el conocimiento del derecho, como licenciada en derecho, habilidades en comunicación y gestión emocional,  adquiridas con el aprendizaje de la mediación y competencias en psicología que aporta una visión desde la salud y bienestar emocional, tres aristas básicas para ofrecer calidad, conocimiento, eficacia y efectividad a las personas que confían en nuestra experiencia.

He ido modificando mi forma de gestionar la mediación conforme a las demandas del momento  y aprendizajes diarios en el transcurso de los años, adaptando mi método propio a las necesidades de la ciudadanía que reclama “otra forma de hacer justicia”, siendo cada caso único, idiosincrático y especial. Asuntos de familia, de trabajo con adolescentes, cuidado de personas dependientes, temas de animales de compañía y mascotas, problemas de impagos, herencias,  ámbito empresarial, ámbito escolar, ámbito laboral ,familiar,  ejecuciones, reclamaciones de cantidades, tema bancarios, linderos, temas vecinales y de convivencia… muchos años de experiencia que me han forjado como mediadora con  habilidades para ofrecer a quienes  confían en buscar otro método más humano y flexible para la gestión de su conflicto.

Crecer y adaptarse es mi seña de identidad por ello me he formado en distintas disciplinas como son el Coaching, PNL, prácticas restaurativas, mediación, psicología, coordinación de parentalidad ,  para beber de diferentes fuentes que me ayuden a adquirir competencias en aras a  ofrecer calidad en la ayuda a las personas que reclaman la mediación.

El bienestar y la salud son eje básico para mi trabajo como mediadora y las narrativas de las personas es el medio perfecto a través del que comienza la verdadera escucha activa.

El trabajo consistente en buscar soluciones constructivas que permitan a las personas avanzar genera bienestar emocional por ello la mediación reconforta y genera en las personas otra forma de afrontar el conflicto. El acuerdo no es el fin en sí mismo ya que en muchas ocasiones se restablece la comunicación y las vías de entendimiento y con ello las personas se sienten satisfechas

Un cambio de paradigma evitando acudir a “papá Estado” para que nos resuelvan los conflictos con la consiguiente espera de años y años para que logremos una sentencia que en la mayoría de las ocasiones no nos satisface o en el peor de los casos no la podemos hacer cumplir.